Si Cristo pudiera votar, votaría socialista.
Uno no sabe donde buscar referencias para intentar no dejarse influenciar por la presión mediática. Uno debe de enfrentarse a su propia responsabilidad a la hora de decidirse por quién votar en un sistema democrático. No autocrático, ni teocrático, ni oligárquico, sino de-mo-cra-ti-co. Tengo que cambiar de actitud.
La verdad es demasiado fácil. Si yo tuviera que decidir por quien votar en un sistema democrático, en primer lugar lo haría convencido de que mi voto sería el decisivo para el desempate. Claro que en ese supuesto me abrumaría la responsabilidad de la elección ¿Por cuál de los dos partidos que pueden ganar me decido? En el dilema, creo que lo más inteligente es tener muy claro lo que no me gusta. No puedo ser tan ingenuo como para pensar que el partido ganador resolverá mis problemas, o que resolverá los problemas de mi país. Ya he votado muchas veces. Ya he visto varios recambios de gobierno. Ya he aprendido a superar la transición política. Ya soy un ciudadano mayor de edad en política. Ya se de que se trata esto de la democracia.
Y tengo muy claro que no existe la magia política, que las empresas nacionales siempre se derrumban cuando los mitos se imponen sobre los sentimientos, el interés sobre la utopía. Y tengo muy claro que hay cosas que me asustan, hay algunos tics políticos que me dan miedo porque me anuncian gestos e intenciones que los gobernantes me quieren ocultar. Pero lo que más temo es, que cuando gobiernen no se avergüencen de ellos, que se sientan iluminados, investidos por un aval patrio que les da la impunidad de gobernarme sin tenerme en cuenta. Que se les llene la boca diciendo que lo hacen por el bien de España, sin tener en cuenta la opinión o el sentimiento de los españoles, de todos los españoles. Lo peor de todo es que no hay gobernante político que gobierne para todos, porque casi todos los políticos se deben a sus "supporters".
Por eso cuando vaya a elegir la papeleta para depositar en la urna quiero tener las ideas claras. Saber que es lo que no quiero. Tener claro que es lo que podría facilitar al político que gane desde el día E+1. A estas alturas, estoy contento del nivel de mi país, de su puesto modesto pero pujante en el escenario internacional, de su estado de bienestar y de la pluralidad y convivencia que permite la inclusión de todos los que aspiren a una vida decente.
Entonces miro al pasado y no me apetece nada volver al modelo de partido único, a aquella Falange Española Tradicionalista y de las Juventudes Obreras Nacional Sindicalistas, al verticalismo político. Ya no tengo miedo a la libertad porque la libertad nos ha dado progreso. Prefiero el pensamiento horizontal, donde cada uno pueda pensar y hacer lo que quiera sin que le cataloguen moralmente en castas más o menos puras. Prefiero un país donde la ley delimite lo penal, diga lo que no se puede hacer, pero garantizando los derechos universales del Hombre. Prefiero un país en el que quepamos todos, no solamente los que van a misa los domingos. Prefiero un país en el que los nacionalismos también quepan y se integren porque encuentren en las sinergias estatales la energía que les permita crecer y desarrollarse. Prefiero un país en el que el Estado vele por la seguridad sanitaria, económica, policial y militar de todos, no solamente de la de los privilegiados que pertenecen al club de los que tienen patrimonio. Prefiero un país en el que los militares no sean los embajadores nuestros en el extranjero apoyando agresiones militares estériles, sino que los artistas sean los que llevan el ingenio español fuera de nuestras fronteras. Prefiero un país hospitalario, donde puedan ganarse dignamente el sustento los inmigrantes que por necesidad tienen que desarraigarse.
Cuando me pregunto ¿Qué votaría Dios si bajara el 9 de marzo? no tengo respuesta. Creo que mi concepto severo de Dios, no me permite imaginarme su posición y prefiero pensar que esté "au dessus de la melee", pero sí puedo pensar en Cristo, en ese Jesús que se hizo hombre y se atrevió a bajar a la tierra a mezclarse con el segmento humano, que pasó el desierto, que entró en el templo hostigando a mercaderes y la lucha contra los fariseos, que convenció en el Lago Tiberiades, que nos dejó las Bienaventuranzas, que trató bien a prostitutas y ladrones, que sufrió la persecución de romanos y la indiferencia de los escribas. Si Cristo pudiera votar, votaría socialista.




Shabel dijo
Suscribo todo lo que dices ...
Saludos
27 Febrero 2008 | 09:04 AM